Miguel Ramos Alcántara. Tengo 24 años y un día de estos dejaré de vivir, para siempre (espero; si no, menuda gracia). Lo decidí ya hace un tiempo y, como cuando uno dice sí sí, ahora salto, me tiro del tobogán, y hasta que no está en el borde y debe soltarse no sabe lo que significa su decisión, estoy en un momento de tránsito. Pero con la decisión muy firme.
Antes de morir, quiero escribir a alguna gente querida y no tan querida que ha pasado por mi vida los últimos años.