A Ella
¿Dónde estás? ¿Quién eres? ¿Estarás allí, al otro lado?
Un día creí verte saliendo de un garaje en Sagasta. Un día pensé haberte encontrado bajándonos a Almansa. Un mes o un año, mucho tiempo, imaginaba cómo me mirabas desde la ventana, esquina del edificio rojo, cuando llegaba a mi casa.
De todas las personas a las que escribo eres con la que más agusto me siento y con la que más necesidad tengo de sacarlo todo. Te confesaré más de una cosa. Es por tí por lo que ocurrió, Ella. Es por tí. Y ocurrió y entonces me marcho.
Antes déjame preguntarte por qué jamás te dejabas abrazar. En cada ella en la que creí ver un atisbo de tu rostro dejaba la huella, la pisada de mi zapato, por no encontrarte. Por escurrirte tú y toparme con ella. Te escurrías de mi abrazo igual que los momentos buenos. Sólo que esos uno los tiene que recordar, y a tí te debo imaginar.
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continuará ...................................................